CFP: ¿Una contrarrevolución neoliberal? Imaginarios culturales, subjetividades políticas y nuevo orden mundial (1979 – 2019)

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Congreso Internacional
¿Una contrarrevolución neoliberal? Imaginarios culturales, subjetividades políticas y nuevo orden mundial (1979 – 2019)
16 y 17 de septiembre de 2021
MACBA – Barcelona

Llamada a contribuciones

Fecha límite de recepción de propuestas: 15 de abril de 2021

Idiomas: castellano, catalán, inglés, francés, portugués

Respondiendo a las reflexiones desarrolladas en el marco de los proyectos de investigación Modernidad(es) Descentralizada(s) y Estética fósil , este congreso internacional se pregunta por el papel que los imaginarios culturales han jugado en la conformación de la subjetividad neoliberal durante el período que va desde 1979 hasta 2019. Marcado por jalones históricos claves como el comienzo de la Perestroika o la caída del muro de Berlín, este arco cronológico determina la puesta en marcha efectiva del modelo económico, cultural y político que conforma nuestro presente. Pues si bien el origen histórico del neoliberalismo como proyecto ideológico podría situarse varias décadas atrás, es a partir de finales de la década de los setenta, tras el experimento de la dictadura chilena y con la llegada de Margaret Thatcher al poder, cuando comienza a gestar su hegemonía cultural a nivel global.
En ese umbral entre los setenta y los ochenta, se sitúan también las tematizaciones sobre la relación entre el neoliberalismo y la biopolítica de Michel Foucault, las propuestas de Raymond Williams en torno a una actualización en clave eco-social de la crítica cultural o la reflexión de Jean-François Lyotard sobre el fin de los grandes relatos, que asociamos con el pasaje a la cosmovisión postmoderna. Todo ello se produce en un contexto geopolítico convulsionado por las disputas sobre los recursos energéticos del planeta (con la Revolución iraní como colofón de la década), la reestructuración de la división internacional del trabajo (con las políticas de deslocalización industrial y de financiarización de la economía), la aceleración tecnológica en ámbitos como la informática y las amenazas de exterminio derivadas de la proliferación nuclear y de un armamentismo de alcance espacial (como la iniciativa de defensa estratégica de Estados Unidos, SDI -por sus siglas en inglés-). Todos ellos procesos que daban continuidad al clima bipolar de la Guerra fría y, al mismo tiempo, anunciaban su declive.
La larga ola neoliberal se expande hasta nuestros días mediante signos que evidencian tanto su éxito como su naufragio. Así, en ausencia de alternativas macropolíticas a la ideología del libre mercado, asistimos a la emergencia de tendencias neo y eco-fascistas que presagian una variante iliberal del vínculo de posguerra entre democracia, crecimiento y fosilismo. En el lado emancipador de la balanza, la desactivación política de la cultura se compagina con la aparición de nuevas formas de resistencia a las dinámicas económicas y políticas dominantes. Esas tensiones de época se han visto acentuadas por la pandemia de la COVID-19, de la que China alertaba el 31 de diciembre de 2019, y cuya gestión ha solapado la intensificación de las formas de gobernanza biopolítica con las expectativas de una reactivación en clave verde de las políticas igualitaristas keynesianas.
Entendamos el neoliberalismo como una simple doctrina económica, una penetrante racionalidad gubernamental o una poderosa teología política, su enorme capacidad para dar forma a la existencia de los individuos se fundamenta en una hegemonía cultural sin precedentes en la historia. La imposición de un credo basado en el libre mercado, la reformulación de las funciones del estado, el individualismo subjetivo en las conductas, los comportamientos y los deseos o la implantación de un nuevo marco laboral basado en la competitividad, la flexibilidad, el emprendimiento y la supremacía de la rentabilidad, no hubieran sido posibles sin una intervención política de alto voltaje. En este proceso, la configuración de nuevas visualidades, imaginarios y prácticas culturales fue clave para legitimar ese proyecto histórico. Atravesados por las contradicciones del período, el arte y la cultura acompañaron su construcción, a la vez que se resistieron a su normalización.
Entre Teherán y Wuhan, este congreso rastreará las permutaciones de los imaginarios artísticos y culturales, los discursos estéticos y las subjetividades políticas que han acompañado la gestación de un nuevo orden mundial desde finales de los años setenta hasta la actualidad. Entre las líneas de trabajo y preguntas sugeridas para el envío de propuestas de comunicación se encuentran las siguientes:

  1. Imaginarios culturales, fe tecnológica en el futuro y visualidad neoliberal

En un momento de transición en el sistema geopolítico, de desgaste del ciclo de revueltas colectivas y de crisis económica generalizada, el deseo de cambio se articuló en el origen del neoliberalismo mediante nuevos imaginarios (producidos desde los medios de comunicación, las industrias culturales o la cultura visual), que tenían una enorme capacidad de seducción y que acabaron instituyendo una nueva hegemonía cultural mediante el diseño de las formas de la vida. Esta promesa subjetiva se caracterizaba, entre otros aspectos, por el individualismo, la futuridad tecnoliberal, la oferta de placer instantáneo mediante el consumo o la centralidad del cuerpo, instalando una dinámica histórica que se ha visto atravesada por un permanente malestar y un endémico discurso conspirativo. A pesar de los condicionamientos que afectan a la representabilidad tardocapitalista (hipervisibilidad, reificación y mercantilización creativa, sociedad del espectáculo), nos interesa analizar los efectos en las prácticas artísticas y audiovisuales de la experiencia social contemporánea.

2. Imaginarios del trabajo, malestares y subjetividad neoliberal.

En el marco de las mutaciones de las condiciones del empleo que instaura el régimen neoliberal (desde el abandono de la seguridad en el trabajo fabril hasta los procesos de desregulación total, con la hiper-flexibilidad y uberización del trabajo), nos interesa profundizar en las transformaciones subjetivas que estos cambios sísmicos supusieron. Al ahondar en los nuevos modelos de organización que estos han determinado (el tránsito desde el declive de los sindicatos tradicionales hasta las nuevas formas de sindicación horizontal, las huelgas feministas y la lucha por la valorización de los cuidados), es imposible comprender las nuevas subjetividades alumbradas por la reorganización neoliberal del trabajo al margen de las producciones estéticas y culturales que han acompañado ese proceso. A su vez, se trata de determinar de qué modo los nuevos imaginarios del trabajo (y sus resistencias) han respondido a fenómenos históricos como la emergencia de la fábrica social, la empresarialización de nosotrxs mismxs o la gestación del yo-marca, cuyos efectos sobre el sujeto neoliberal, cargado de malestares individualizados y desarticulados políticamente, no pueden ser minusvalorados.

3. Transformaciones en los imaginarios políticos de la izquierda: movimientos sociales, políticas estéticas e imaginación utópica.

Desde los años 70, los imaginarios neoliberales fueron emergiendo al tiempo que se erosionaban los vectores de emancipación, descolonización y revolución que caracterizaron las décadas anteriores. No obstante, las formas de lucha que acompañaron a la implantación global del neoliberalismo, si bien silenciadas, no fueron arrasadas, dando lugar en diferentes partes del mundo a la aparición de nuevos movimientos sociales. Estos definieron las políticas estéticas que acompañaron las resistencias contra-hegemónicas en torno a la memoria, el feminismo, el antirracismo y el ecologismo (por poner tan solo unos ejemplos).  Esas prácticas resistentes, desplegadas en un contexto de ocaso de los procesos de transformación comunista y socialdemócrata (culminado por la caída del muro de Berlín y la apertura de la tercera vía), coincidían con al auge del neoliberalismo. Si por un lado ampliaban los imaginarios estéticos y políticos tradicionales, también es cierto que aparcaban otras dimensiones centrales en el pensamiento y la acción de los movimientos emancipadores de la modernidad, como la dimensión utópica, cuyo declive solemos relacionar con el fin de las utopías de masas y la lenta cancelación del futuro (Mark Fisher).

4. Entre el multiculturalismo y las políticas racializadas.

La emergencia del neoliberalismo también se vio acompañada de la gestación del multiculturalismo como nuevo paradigma cultural. Heredero de los discursos sobre el fin de la historia, el multiculturalismo abogaba por la integración social no conflictiva de las diferentes etnias, razas y religiones en los Estados-nación del llamado Primer mundo, dejando intacto el sistema económico (es más: ponía la diferencia cultural al servicio de la producción de valor). Sin embargo, ese multiculturalismo coincidió en el tiempo con una intensificación de las políticas xenófobas de exclusión, así como con el fortalecimiento de las fronteras. Esas tensiones han tenido un impacto en las prácticas artísticas y culturales, que no han cesado de tomar posición en un contexto crecientemente convulsionado por fenómenos como la guerra contra el terrorismo, los nuevos conflictos geopolíticos y las migraciones forzadas. Recientemente, los discursos en torno a las amenazas a la normalidad tardocapitalista han insistido también en la identificación del enemigo interno, a menudo con un deliberado sesgo racial. El auge de la ultraderecha en el contexto de crisis de civilización ha coincidido con la aparición de formas de resistencia que redefinen en una nueva clave biopolítica (por ejemplo, en torno a la consigna del Black Lives Matter) las luchas racializadas de décadas anteriores, componiendo nuevos vínculos de solidaridad internacionalista que habían sido volatilizados por la consolidación de la hegemonía neoliberal. Por otra parte, estas resistencias políticas y sus producciones estéticas surgen cuando la modernidad colonial-capitalista se encuentra en un momento crítico de su trayectoria, amenazada por la perspectiva del colapso ecosocial.

5. La ecología política del neoliberalismo: ecología política, imaginarios culturales y subjetividades políticas.

Desde el punto de vista objetivo, el período que abarca el congreso remarca la dimensión de la crisis ecológica en marcha, relacionada con variables como la aceleración de la pérdida de biodiversidad (que ha favorecido la proliferación global de diversos patógenos), o las consecuencias críticas del calentamiento global (por aportar solo un dato, más de la mitad de las emisiones de CO2 de la historia de la humanidad corresponden al período histórico del neoliberalismo). En términos subjetivos, sin embargo, se ha profundizado la disonancia cognitiva entre la crudeza de los diagnósticos ecologistas y la insostenibilidad de las pautas de consumo. Los imaginarios de vida buena y los discursos de progreso y modernización son crecientemente capturados por el factor tecnológico y la apuesta por la digitalización de la economía. Sin embargo, también podemos identificar la aparición de una serie de prácticas culturales, imaginarios ecologistas y movimientos sociales que se han resistido a esa deriva histórica, tratando de restituir el nudo entre sostenibilidad, subjetividad y organización del trabajo. En ese sentido, la transición ecosocial ha de pasar por una reactivación de la imaginación utópica en la que las producciones artísticas y culturales están llamadas a jugar un papel especialmente destacado.

Condiciones y envío de solicitudes

Serán bienvenidas ponencias, proyectos artísticos y presentaciones que exploren alguno de los tópicos citados en cada una de las mesas. Los idiomas oficiales de la conferencia serán castellano, catalán, inglés, francés, portugués. El plazo para enviar las solicitudes es el 15 de abril de 2021.
Las solicitudes se dirigirán a una de las mesas del congreso, incluyendo un resumen de 300 palabras y una nota biográfica y enviarán a la cuenta de correo: anitaorzes@ub.edu. Se ruega utilizar como asunto del mensaje ‘Conf. Una contrarrevolución neoliberal ´ e incluir la mesa o mesas a la que la propuesta va dirigida.

Diego del Pozo Barriuso, Todo el malestar que se pueda soportar…, 2016

Comité organizador: Juan Albarrán (Universidad Autónoma de Madrid), Paula Barreiro (Université Grenoble Alpes), Olga Fernández López (Universidad Autónoma de Madrid), María Ruido (Universitat de Barcelona), Jaime Vindel (CSIC).

Coordinación: Anita Orzes (Universitat de Barcelona).

Comité Científico
Juan Albarrán (Universidad Autónoma de Madrid)
Paula Barreiro López (Université Grenoble Alpes)
Olga Fernández López (Universidad Autónoma de Madrid)
Jonathan Harris (Birmingham City University) 
Sonia Kerfa  (Université Grenoble Alpes)
Gal Kirn  (ICI Berlin)
Pablo Martínez (MACBA)
Daniel Montero (UNAM, México)
María Ruido (Universitat de Barcelona)
Emilio Santiago (Universidad de Zaragoza)
Jaime Vindel (CSIC)

Este congreso internacional está organizado por el proyecto Modernidad(es) Descentralizada(s). Arte, política y contracultura en el eje transatlántico de la Guerra Fría (HAR2017-82755-P) y Estética fósil: una ecología política de la historia del arte, la cultura visual y los imaginarios culturales de la modernidad (PIE 202010E005), en colaboración con el Laboratoire de Recherche Historique Rhône Alpes (LARHRA) de la Université Grenoble Alpes y el Museu d’Art Contemporani de Barcelona (MACBA).
Imagen: María Ruido, Plan Rosebud 2, 2008